

Una jornada antes del comienzo de las fiestas patronales de Fornalutx en honor a la Virgen de setiembre, el día 7, el pueblo acoge a cientos de jóvenes que participan en el correbou. A primeras horas de la mañana, un enorme toro sale de su guarida, un gran cajón de madera, y se desplaza por las calles del pueblo con la cornamenta atada a unas cuerdas guiadas por los numerosos jóvenes que le acompañan en su recorrido. Desde hace algunos años, tras las protestas de los grupos ecologistas, un grupo de voluntarios vigila que el toro no sufra ningún tipo de vejación o maltrato.

Desde hace años, Palma celebra esta festividad de una manera muy especial. Las iglesias de la ciudad abren para que el visitante pueda contemplar las imágenes de las vírgenes yacentes, una expresión litúrgica que también se ha convertido en una manifestación artística y popular. El Consell de Mallorca edita un programa en el que figuran las iglesias de Palma y los pueblos de Mallorca donde se pueden visitar los lechos de las vírgenes dormidas.

Algaida celebra San Jaime (Sant Jaume) con un programa repleto de actividades. Destaca el baile de los cossiers en las calles del pueblo mientras el público, asediado por el demonio, les observa. Seis personajes masculinos, vestidos de blanco con faldas de colores superpuestas y una faja de la que cuelgan citas de colores, danzan alrededor de la dama que, ataviada con blusa blanca y falda de seda floreada, coordina las coreografías del grupo. Estos bailes se relacionan con antiguas fiestas de la fecundidad, aunque su origen es incierto. Los cossiers danzan la víspera de San Jaime y también el día de la festividad, en el interior de la iglesia durante la misa en honor del santo y a la salida del templo.

El acto más popular de la festividad de San Bartolomé (Sant Bartomeu)en Montuïri es el baile de los cossiers. Seis personajes masculinos, vestidos de blanco con faldas de colores superpuestas y una faja de la que cuelgan citas de colores, danzan alrededor de una dama que coordina las coreografías del grupo. Estos bailes se relacionan con antiguas fiestas de la fecundidad, aunque su origen es incierto. La tarde anterior a San Bartolomé, los cossiers y el demonio van a buscar a la dama a su casa. Después bailan delante de las casas de las autoridades y, finalmente, en la plaza Major. Al día siguiente, los cossiers vuelven a danzar en el interior de la iglesia en el llamado Ball dels mocadors (Baile de los pañuelos).

San Blas (Sant Blai) es patrón y protector de las enfermedades de garganta y en Mallorca se celebra en dos lugares: Esporles, donde se bendicen dulces, y en Campos. Aquí es tradición subir al oratorio de Sant Blai para celebrar una misa y ungir el cuello de los fieles con aceite bendito. Al acabar, se pueden comprar panetets de Sant Blai (panecillos típicos de esta fiesta) en los puestos instalados en los jardines. El oratorio fue construido poco después de la conquista de Jaume I (1229) y que conserva su estilo gótico primitivo.

El desfile en Palma del carro triunfal de la Beata y de las carrozas que la acompañan cierra, el tercer sábado de octubre, el ciclo de actos que se celebran en honor a la santa durante el verano en Valldemossa, Santa Margalida y Vilafranca de Bonany. Cada año, el Convento de Santa Magdalena, donde se encuentra la reliquia de sor Catalina Thomàs, elije a la niña que va a ser la Beata y presidirá el desfile de carrozas que tiene lugar en la tarde del sábado.

El canto de la sibila (El cant de la sibil·la) , que se celebra en las iglesias de Mallorca en el oficio religioso de la Nochebuena, fue declarado en 2010 Bien de Interés Cultural Inmaterial por la UNESCO. Es uno de los pocos ejemplos vivos de folclore medieval que sólo pervive en Mallorca y el Alguer (ciudad de la isla italiana de Cerdeña donde se habla catalán), aunque en últimos años ha sido recuperado por algunas zonas de Menorca, Valencia y Cataluña.

En Mallorca, el Carnaval se conoce también como los Darrers dies (Últimos días), en referencia a la llegada de la Cuaresma cristiana y con ella la prohibición de comer carne. Comienza con el dijous gras y se prolonga durante todo el fin de semana con conciertos, bailes y desfiles de comparsas disfrazadas. Los más multitudinarios son Sa Rua y Sa Rueta, en Palma (esta última infantil). Terminan con el tradicional entierro de la sardina.

El primer sábado de agosto, los palmesanos se vuelcan en una celebración popular que nació espontáneamente y que con los años se ha convertido en una tradición. Se trata de una marcha nocturna en la que miles de personas parten de la plaza Güell, en Palma, y recorren 48 kilómetros hasta llegar al Monasterio de LLuc al amanecer. La organización habilita diferentes puntos de avituallamiento en los pueblos por los que pasan los caminantes, que al llegar al monasterio reciben un diploma por haber completado el recorrido.

En Mallorca sigue siendo tradición que las familias recuerden a sus difuntos con la visita al cementerio, cuyas tumbas se adornan con gran cantidad de flores. Según la leyenda, cada 2 de noviembre el Rey Jaume I sale a caballo de la Catedral, donde se encuentra su tumba, para cabalgar como un espectro por la isla durante unas horas y, finalmente, regresar a su última morada.

Es la fiesta oficial de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares y con ella se conmemora la entrada en vigor del Estatuto de Autonomía el 1 de marzo de 1983. El programa incluye numerosas actividades, como muestras artesanales y de gastronomía de los pueblos de Mallorca y de las casas regionales, un mercadillo medieval, actividades deportivas o la jornada de puertas abiertas del Consolat de la Mar, sede del Gobierno balear.

Se celebra desde 1989 en la Comuna de Lloret de Vistalegre un domingo de marzo, sin determinar. A media mañana la gente se concentra en la plaza del pueblo para ir a pie a la Comuna, donde a lo largo del día tienen lugar diversas actividades relacionadas con la naturaleza, desde concursos de dibujo y talleres a la plantación de árboles y limpieza de caminos.